Definición profesional
Una cookie de terceros es un identificador que un dominio distinto al que el usuario visita almacena en el navegador, generalmente a través de un recurso incrustado como un tag publicitario, un píxel o un script de medición. A diferencia de la cookie propia, que pertenece al dominio visitado, la cookie de terceros pertenece al dominio del proveedor externo (una plataforma de anuncios, un SSP, un proveedor de medición) y ese mismo dominio puede leerla cada vez que aparece en cualquier otro sitio donde también esté incrustado. Ese comportamiento es lo que permite reconocer al mismo usuario a través de múltiples propiedades sin depender de un login.
Explicación sencilla
Cuando entras a un sitio, ese sitio puede cargar elementos de otras empresas (un banner, un botón de compartir, un script de analítica). Esas empresas externas dejan su propia cookie, distinta a la del sitio que visitas. Si vuelves a encontrarte con la misma empresa externa en otro sitio, esa cookie le permite reconocerte. Así es como un anunciante puede mostrarte el mismo producto que viste ayer en una página completamente diferente.
¿Por qué existe este concepto?
HTTP nació como protocolo sin memoria (cada solicitud es independiente de la anterior), por lo que la web necesitaba un mecanismo para mantener estado entre visitas. La cookie resolvió ese problema en 1994 para casos simples como un carrito de compra. La variante de terceros surgió después, cuando la industria publicitaria necesitó una forma de reconocer al mismo usuario a través de distintos sitios para tres funciones concretas, frecuencia de exposición limitada, segmentación por comportamiento y atribución de conversiones entre el sitio donde se mostró el anuncio y el sitio donde ocurrió la compra.
¿Cómo funciona?
El proceso ocurre en tres pasos, siempre desde la perspectiva del dominio externo que deja la cookie (lo llamamos dominio X, por ejemplo una red publicitaria).
- Un usuario visita el sitio A. Ese sitio carga un recurso del dominio X (un tag de anuncio, un píxel o un script de medición).
- El servidor del dominio X responde a esa solicitud y deja una cookie en el navegador del usuario. Esa cookie queda asociada al dominio X, no al sitio A.
- Más adelante el mismo usuario visita el sitio B, que también carga un recurso del dominio X. El navegador adjunta automáticamente la cookie que el dominio X dejó en el paso anterior, porque esa cookie pertenece al dominio X sin importar en qué sitio se solicitó.
Con esa cookie de vuelta, el dominio X reconoce que la visita al sitio B corresponde al mismo usuario que visitó el sitio A. El sitio A y el sitio B nunca se comunican entre sí ni comparten datos directamente, el enlace ocurre solo porque ambos cargan un recurso del mismo dominio externo.
¿Quién lo utiliza?
- Los DSP y las redes publicitarias usan la cookie de terceros (donde el navegador todavía lo permite) para limitar la frecuencia de exposición de un anuncio y para retomar una campaña de retargeting en un sitio distinto al que originó el interés del usuario.
- Los SSP y publishers dependen parcialmente de señales del bidstream basadas en esta cookie al negociar deals con compradores, aunque cada vez enfatizan más identificadores alternativos ante la reducción de cobertura.
- Las plataformas de gestión de datos (DMP) la usaron históricamente como mecanismo base para construir segmentos de audiencia a partir del comportamiento observado en múltiples sitios.
- Los proveedores de medición y atribución la utilizan para conectar la exposición a un anuncio en un sitio con una conversión ocurrida en otro dominio, función central de la atribución cross-site tradicional.
Caso práctico
Una red publicitaria muestra un anuncio de un producto en un sitio de noticias. El script de esa red deja una cookie propia del dominio de la red. Días después, el mismo usuario visita un sitio distinto de contenido deportivo que también trabaja con esa red. El script vuelve a cargarse, el navegador envía la misma cookie y la red reconoce que se trata del mismo usuario que vio el producto antes, lo que permite mostrarle un anuncio de seguimiento del mismo producto en ese segundo sitio.
Error frecuente
Un error frecuente es asumir que las cookies de terceros ya desaparecieron de Chrome. Google anunció en julio de 2024 que abandonaba el plan de eliminarlas por defecto y optó por dejarlas activas con un control que el usuario administra desde la configuración del navegador.
Safari implementa ese bloqueo por defecto desde 2020 mediante su sistema de protección de rastreo, y Firefox lo hace desde 2019. El estado real en 2026 es mixto según el navegador, no una eliminación generalizada.
¿Qué no es?
La Cookie de terceros no es a first-party data. La cookie de terceros pertenece al dominio del proveedor externo y sirve para reconocer al usuario entre distintos sitios, mientras que first-party data pertenece al dominio que el usuario visita directamente y proviene de una relación declarada con ese sitio.
Tampoco es fingerprinting. El fingerprinting no almacena ningún identificador en el navegador, en cambio combina señales del dispositivo y del navegador (resolución, fuentes instaladas, zona horaria) para inferir un identificador aproximado, técnica que gana relevancia justamente en los navegadores donde la cookie de terceros está bloqueada por defecto.
Términos relacionados
Evolución histórica
Netscape introdujo la cookie en 1994 para resolver un problema simple de estado en la web (recordar el contenido de un carrito de compra entre páginas). La variante de terceros se popularizó a inicios de los 2000 conforme la publicidad digital adoptó el modelo de tags incrustados de múltiples proveedores en una misma página.
La presión regulatoria (GDPR en 2018, CCPA en 2020) y la reacción de los navegadores cambiaron ese escenario. Mozilla Firefox activó el bloqueo por defecto de cookies de terceros en 2019 mediante su protección de rastreo mejorada, y Apple hizo lo mismo con Safari en 2020 mediante Intelligent Tracking Protection.
Google anunció en 2020 que Chrome seguiría ese camino, con eliminación planeada para 2022, fecha que se postergó varias veces hasta que Google abandonó el plan por completo en julio de 2024.
Google cerró la mayor parte de Privacy Sandbox el 17 de octubre de 2025 sin ofrecer un reemplazo completo, dejando activos solo componentes puntuales como CHIPS, FedCM y Private State Tokens. En 2026 Chrome no bloquea las cookies de terceros por defecto, sino que presenta a los usuarios una opción para decidir si permitirlas o bloquearlas.
Estándares relacionados
| Estándar | Organización | Relevancia |
|---|---|---|
| IAB Transparency and Consent Framework (TCF) | IAB Europe | Estandariza la señal de consentimiento que los proveedores de ad tech deben verificar antes de leer o escribir una cookie de terceros en jurisdicciones bajo GDPR |
| US Privacy String (IAB CCPA Compliance Framework) | IAB Tech Lab | Define la señal técnica que indica si un usuario en California ejerció su derecho a exclusión, señal que los proveedores deben respetar antes de usar la cookie de terceros para targeting |
Empresas y tecnologías asociadas
Los navegadores determinan directamente el alcance real de la cookie de terceros. Chrome mantiene el soporte con control del usuario, mientras Safari y Firefox la bloquean por defecto, lo que fragmenta la cobertura disponible para cualquier campaña que dependa de ella.
Del lado de la demanda, plataformas como Google DV360 o The Trade Desk construyeron durante años su segmentación y su control de frecuencia sobre este mecanismo y hoy conviven con enfoques alternativos dentro de la misma plataforma.
Del lado de la identidad, proveedores como UID2 (impulsado por The Trade Desk), ID5 o LiveRamp ofrecen identificadores basados en correo hasheado u otras señales declaradas, pensados como alternativa cuando la cookie de terceros no está disponible.
Pregunta frecuente
¿La cookie de terceros sigue funcionando en 2026?
Depende del navegador. En Chrome sigue activa por defecto, con opción del usuario para desactivarla desde configuración. En Safari y Firefox está bloqueada por defecto desde hace varios años, así que cualquier estrategia que dependa exclusivamente de ella pierde cobertura en una porción relevante del tráfico.


